“He aquí, Damasco dejará de ser ciudad y vendrá a ser un montón de ruinas”, dice el profeta Isaías, capítulo 17, versículo 1. Para muchos, la profecía bíblica que predice el fin del mundo está por cumplirse.
“Desaparecerá la fortaleza de Efraín y la soberanía de Damasco y del resto de Siria”, dice el texto y puntualiza a continuación que cuando Siria sea destruida, también el pueblo de Israel se quedará sin fuerzas y perderá todas sus riquezas. Según algunos analistas políticos, el escenario es muy probable. “Si el Gobierno sirio cae y los islamistas llegan al poder, la seguridad de Israel se verá considerablemente perjudicada”, argumenta el experto militar ruso Igor Korotchenko.
Cabe destacar que hay diversas opiniones sobre si los versos de Isaías hablan del pasado o del futuro. Unos argumentan que la profecía ya se cumplió, al menos parcialmente, cuando los asirios derrotaron a los arameos y ocuparon su capital, Damasco, en el año 732 antes de Cristo. El contexto deja claro que la urbe cae a manos de los asirios, el Irán actual, mientras que hoy en día estos dos países son aliados fieles, explica Robert Mulholland, profesor retirado del Seminario Teológico de Asbury, EE.UU.
Sea como fuere, parece que desde que el presidente Barack Obama solicitó que el Congreso autorizara una acción militar de EE.UU. contra Siria una gran parte de los estadounidenses se siente realmente asustada con la perspectiva de involucrarse en un nuevo conflicto bélico. La venta de libros que tratan el tema de las profecías bíblicas sobre el apocalipsis –con autores como Perry Stone, John Hagee y Joel Rosenberg– aumentó considerablemente, reporta el diario ‘USA Today’.
El Senado de EE.UU., por su parte, suspendió la votación prevista para el 11 de septiembre sobre la intervención en Siria después de que el Gobierno de Bashar al Assad declarara que estaba dispuesto a entregar sus arsenales químicos bajo control internacional.
Fuente: RT, CristianoDigital.Net, Noticiero Virtual Cristiano de ESA.
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